24 de junio de 2003
La larga risa de todos estos años
Matt Groening y el equipo de guionistas de Los Simpson
hablan de su nueva temporada, sus mejores y peores momentos y del final
LOS ANGELES.- El periodista asegura
que los actores que hacen las voces de los personajes principales tienen contrato
para hacer tres películas. En ese momento, una mujer abre la gigantesca
puerta del estudio desierto en el que se desarrollará la entrevista.
Mira la escena que se sucede con terror -una docena de personas comiendo donas
en diversos estados de somnoliencia- y cierra la puerta. "¿No vieron
quién era?", pregunta. Y no, nadie vio. "Bart Simpson -dice-.
Ningún periodista puede verle la cara."
La
mujer que era Bart Simpson continuará envuelta en un manto de secreto,
por lo menos hasta que Caroline Omine -guionista- se siente y diga: "¿Así
que vieron a Nancy Cartwright? Qué bueno. Ya somos como tres millones.
Sin incluir al público".
Dos máximas: la gente que hace comedia no es divertida (de hecho, es
todo lo contrario); el público nunca sabrá cómo lo hacen.
A la larga, uno termina por resignarse a que "Los Simpson" (que comenzará
su temporada número 14 el próximo domingo) son la excepción
de cualquier regla.
La pregunta de rigor, entonces, es cómo. Explica Caroline Omine: "No
buscamos historias graciosas sino buenas historias. El humor nunca es problema.
Creo que lo que hace que el nuestro funcione es que no respondemos a un estudio
o un montón de ejecutivos, por lo que los chistes que quedan son los
que nos hacen reír a nosotros y no a ellos".
Matt Groening -creador y productor ejecutivo del programa- rescata una escena
legendaria como ejemplo: "Homero cae al vacío patinando por un acantilado,
el skate le pega en la cabeza y la camilla del helicóptero que lo rescata
se golpea contra el acantilado. La ambulancia que lo lleva choca contra un árbol,
la camilla sale volando y cae nuevamente por el acantilado. Creo que es digno
de Chuck Jones o Buster Keaton. En definitiva, hacer comedia es tener un punto
de vista. Ni siquiera se necesita estar de acuerdo con él, pero tiene
que haberlo". El problema, entonces, es definir el punto de vista Simpson:
tanto cínico como sentimental, ignorante como exquisito, farsesco como
trágico. Quizás la única definición posible: capaz
de contener todos los opuestos. Esa es su lógica interna: la subversión
de las expectativas.
Cómo explicar, si no, que un simple programa de dibujitos haya logrado
sobrevivir casi una década y media dilucidando el mundo que parodia.
"Si tuviera que definir de qué se trata «Los Simpson»
diría que es un programa que hace reír y hace pensar. Pero sobre
todo hace reír", dice el guionista Don Payne.
Como siempre ocurre con las buenas comedias, lo difícil es hacerlo fácil:
"Somos quince guionistas, más otros cinco que trabajan sólo
un par de días a la semana. Nuestra rutina es más o menos así
-dice Omine-. A alguien se le ocurre un tema. Tiramos ideas, arrancando de algo
que nos haga reír. Se escribe un primer borrador, lo que lleva tres semanas.
Luego lo reescribimos entre todos y enviamos el guión a los animadores
(a partir del séptimo episodio de esta temporada, el programa será
íntegramente animado por computadora). Al cabo de tres meses recibimos
una prueba al lápiz. Se corrige si es necesario y, una vez aprobado,
se les envía nuevamente. A los cinco o seis meses lo recibimos en color.
Mandamos a reanimar escenas sólo en ocasiones excepcionales, porque es
muy difícil encontrar el chiste perfecto que, además, empiece
con «o»." Agrega Ian Maxtone-Graham, guionista y director:
"En el cine, filmar dos páginas de guión en un día
es muy bueno: nosotros hacemos 45. Es mejor: imagínense si se pudiera
filmar una película en orden, que los actores recordaran lo que hicieron
en la escena anterior".
Sin embargo, el intento de hacer reír a veces puede ser contraproducente:
"Hicimos un capítulo en el que Homero hace una lista de gente que
querría matarlo: me arrepiento de haber aportado el ítem «la
Dixie Chick gorda» -confiesa Omine-. Fue cruel". Matt Groening, por
el contrario, se arrepiente de haber quebrado sus propias reglas: "¿Lo
peor que hemos hecho? Reescribir la historia de un personaje, como en el capítulo
donde se revelaba que Skinner era un impostor. Cuando lo terminamos, nos dimos
cuenta de que no funcionaba, así que pusimos un juez que dictaminó
que nunca más se hablaría del tema. Y no lo hicimos. Hasta esta
entrevista".
¿Cuáles
son los diez mandamientos de "Los Simpson", entonces? Recita Maxtone-Graham:
"Homero nunca olvidará quién es. Matt siempre nos lo recuerda,
porque últimamente Homero está un poco ido. Creo que le robó
el programa a Bart, porque hay más historias que contar con un adulto.
Por otro lado, Homero nunca le será infiel a Marge: ama a su familia
y ama a su hijo. No es un psicópata. Puede estrangular a Bart, pero por
una buena razón. Bart puede tener novias, pero nunca llegará a
la pubertad o leerá Playboy: siempre tendrá 10 años. Lisa
siempre será Lisa y Maggie nunca dirá una frase completa. Creo
que al público le gusta que los personajes no cambien, y les debemos
a ellos mantener la coherencia. Lo ideal sería que no pudiera distinguirse
un capítulo viejo de uno nuevo".
Dice Matt Groening: "Actualmente tenemos en el equipo a escritores que
crecieron viendo el programa. Los más viejos nos olvidamos de cosas que
hicimos: no tenemos ni cuadro sinóptico ni diagrama de Venn. Son ellos
los que nos recuerdan que mandamos a Millhouse al reformatorio, o qué
se yo. A veces, de hecho, nos tenemos que fijar en sitios de fanáticos
para acordarnos: uno de los mejores es http://www.snpp.com/ . Ni idea a qué
refieren las iniciales, pero tiene de todo. Aunque para ellos, cada nuevo capítulo
es «el peor capítulo de la historia»".
Matt Selman -también guionista y un hombre que ha tomado demasiados cafés
en su vida- confiesa que no tiene escrúpulos. "Esta temporada nos
reímos de Fox News, algo de lo que personalmente estoy muy orgulloso.
Ocurre que Krusty se postula a diputado, y va a hablar de su candidatura; Krusty
es republicano, obviamente, y Fox News es bastante parcial, así que escribimos
un montón de cosas delirantes de extrema derecha." En realidad,
Selman tiene un único, solitario escrúpulo: "Lo único
que no haría es entristecer al programa. El mundo ya es un lugar horrible.
Lo que pasa la mayoría de las veces es que escribimos un chiste y nueve
meses después ocurre en la realidad. El público cree que somos
gente maligna, pero no es así. No puedo dar ejemplos, porque mi jefe
me mandaría matar". Piensa por un segundo y dice: "Es cierto,
no decimos que George Bush es una mala persona, pero sólo porque damos
por sentado que todo el mundo lo sabe. Además, le tenemos miedo".
En esta temporada, un Homero traumatizado consigue vacaciones en un campamento
rockero dirigido por Mick Jagger ("Estuvo gracioso, pero no demasiado amable",
recuerda Omine) y en el que también aparecen Tom Petty, Elvis Costello
y Keith Richards, entre otros. Matt Selman revela apariciones a esperar ansiosamente:
"Eric Idle, de Monty Python, estuvo excelente. Helen Fielding, la autora
de «El diario de Bridget Jones», aparece haciendo de sí misma,
en un homenaje a «Un lugar llamado Notting Hill», donde Flanders
sale con una estrella de cine olvidada -la voz es de Marisa Tomei-. También
estarán David Byrne, Burt Ward y Adam West, Joe Mantegna y Stacy Keach.
No tengo preferencias ni una lista, pero es mejor gente que sepa interpretar
un papel y no la cosa cursi de «ay, miren, es George Clooney»".
La repregunta, entonces, es bastante obvia: "¿Si hubo algún
invitado desastroso? Jamás. No sé por qué preguntan: nuestras
estrellas son todas tan talentosas", se ríe Selman.
Con Matt Groening, por el contrario, el intercambio fue el siguiente: ¿Es
cierto que invitaron a Tony Blair al programa? "Sí, es cierto"
¿Aceptó? "Ya tiene suficientes problemas" (luego del
fin de la guerra en Irak, el primer ministro británico grabó sus
diálogos para un episodio de la próxima temporada en el que también
estarán J. K. Rowling y Ian McKellen. También en 2004: una parodia
de "Evita", la aparición de Jerry Lewis y la vuelta de la madre
de Homero de la clandestinidad).
Ninguna nota sobre "Los Simpson" está completa sin buscar una
explicación al fenómeno de su permanencia (la de Maxton-Graham:
"No tenemos interferencias. Respondemos a Jim Brooks, un guionista y director
que ha ganado varios premios Oscar y Emmy, y a Matt Groening. El estudio puede
levantarnos del aire o prohibirnos malas palabras, pero no pueden decir nada
más. Por otro lado, siempre estamos dispuestos a incorporar gente con
ideas diferentes. No importa si tienen experiencia: si nos hacen reír,
están contratados"). Otro momento infaltable es ese ejercicio aterrador
que es pensar un mundo sin ellos. Dice Don Payne: "Calculo que eventualmente
moriremos, pero no creo que haya otra cosa que impida que el programa siga eternamente".
Ian Maxtone-Graham, por su parte, se pone serio: "Obviamente, pensamos
en cómo terminará el programa. Sé que no puede ser un capítulo
común y corriente. A mí no me gustaría hacer un gesto melodramático,
como matar a un integrante de la familia. Quizás algo simple, como que
Bart finalmente cumpla 11. Una pequeña señal de que es momento
de pasar a otra cosa". Y a nadie -ni siquiera a la mujer que era Bart Simpson-
le gusta la idea de crecer.
Por Dolores Graña