Sábado 04 de setiembre de 1999, Diario "Clarín"

DOS GENEROS QUE SE CRUZAN

Rock alrededor de la animación

Ciclos como Los Simpson o El Fantasma del Espacio recurren a rockeros para sus historias. En sentido inverso, muchas bandas de rock argentinas y extranjeras homenajean a personajes animados.

MARIA IRIBARREN

Corrían los años 50, cuando Chuck Berry ("el" precursor del rock & roll) compuso School Day (Día de escuela). A fines de los 80, Matt Groening incluye el tema en la banda sonora de Los Simpson. En la nueva versión, las voces de Bart y Homero alientan: "Hail, hail, rock & roll".

En 1990, Mike Judge imagina dos adolescentes, los viste con remeras de AC-DC y Metallica (dos de sus bandas favoritas) y los sienta en un sofá a mirar videoclips. La rayuela existencial de los jovencitos se mueve entre dos adjetivos básicos: lo "cool" (es decir, el heavy metal, la pornografía, lo escatológico), y lo "que apesta" ("it sucks", o sea todo lo que no esté comprendido en el paréntesis anterior). Los chicos (feos, sucios y animados) se llamaron Beavis y Butthead.

Ambos casos son apenas una muestra de los vigorosos lazos que vinculan al rock con la TV (en especial, con el dibujo animado). A fines de la década del 50, Elvis Presley da forma y carácter a la música que venía sonando en los instrumentos de Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, Edie Cochrane, Bill Haley, Muddy Waters y, por supuesto, Chuck Berry. Esa gente, y en ese momento, define el rock & roll como concepto musical y expresión artística de la rebeldía juvenil. Contemporáneamente, la TV se acomoda como uno de los más potentes instrumentos de difusión de prácticas culturales, poniendo especial atención en el mercado joven.

Poco a poco, el árbol genealógico del rock se ramifica dando lugar a subgéneros considerados "marginales", incluso en el catálogo rockero. Se trata del metal, el punk y sus derivados, aquello que Robert Plant (Led Zeppelin) prefirió llamar la rama "más intensa" del rock, en vez de "rock duro". Desde esta marginalidad, ese rock se vinculó con otros géneros también situados en el límite de la cultura ilustrada: el dibujo animado y las series de TV.

Mucho antes de que The Beatles filmara aquel espléndido manifiesto psicodélico llamado Submarino amarillo (1967), el "¿Qué hay de nuevo, viejo?" se constituyó en algo más que la frase amuleto de Bugs Bunny. Trayendo implícito el desafío a una cultura hipnotizada por la novedad, la pregunta selló el pacto de honor con los que serían sus interlocutores mejor acreditados: los músicos de rock. El romance entre Bugs (como emblema de su especie) y el rock aún mantiene encendida su chispa. En 1997, Green Day lanza el CD Nimrod. En inglés, "nimrod" significaba "cazador" hasta el debut de Bugs Bunny. Es que ése fue el mote despectivo con el que Bugs nombraba a Elmer, su perseguidor. Desde entonces, "nimrod" adquirió una connotación negativa ("idiota"), imponiéndose en el uso coloquial estadounidense.

Abundan ejemplos de cómo la TV celebró su reunión cumbre con el rock. En Los Simpson, la "movida alternativa" participó del argumento en ocasión del Festival Homerpalooza, remedo del Lollapalooza. En esa ocasión, se integraron a la serie Sonic Youth (los "padres" de la criatura de Seattle), Cypress Hill y Smashing Pumpkins. Tres símbolos del punk, el rock y el funk (Ramones, Aerosmith y Red Hot Chili Peppers) fueron convocados más de una vez. Tampoco faltó la evocación nostálgica (de la mano de Paul y Linda McCartney, Ringo Starr y George Harrison) ni la alusión "políticamente correcta" (con la presencia de Sting, Paul Simon y Cosby Still & Nash). Por último, en el episodio 200, el grupo irlandés U2 da un megarrecital en Springfield.eck, Ramones y BjÌrk son algunos de los músicos que sufrieron los cáusticos interrogatorios de El fantasma del espacio, el primer talk show animado de la TV. Un célebre episodio muestra a Laurie Anderson (multifacética "artista" experimental de los 80, pareja de Lou Reed) asediada por el conductor intergaláctico: "¿Eres artista? ~Haz algo artístico!". Para concluir con su arrebato habitual de vanidad: "Pero, ¿puedes volar y lanzar rayos...?".

Otros gastaron recursos boxísticos en el ring de Celebrity Deathmatch (va por MTV). Las Spice lucharon con Hanson, pero terminaron derrotados por Marilyn Manson, motosierra en mano. En cambio, Mick Jagger peleó contra Steven Tyler a fin de dirimir uno de los dilemas del siglo: cuál tiene la boca más grande.

De cómo la TV impregnó la escena musical da cuenta la anécdota de Green Jelly, una banda yanqui cuyo destino actual es incierto. Sus dos primeros discos datan del 92 y el 94 (Cereal Killer y 333, respectivamente). Los Green definieron sus shows como una mezcla de Los Muppets y Kiss. En consecuencia, se presentaban caracterizados como enormes muñecos, representando a personajes de su invención. Otra gracia de los Jellos fue reversionar Anarchy in the UK (de los Sex Pistols), manteniendo la "melodía" pero trocando el título por el de Anarchy in Bedrock, y el anhelo de anarquía por el de ser Pedro Picapiedra.

La movida punkmelódica californiana de fines de los 80 hasta hoy (bandas como NOFX, All -en el casillero de Buffy, la cazavampiros hay un sticker-, MxPx, Screeching Weasel) también se caracteriza por una estética gráfica propia del cartoon.

La versión televisiva de Spawn requirió la confluencia de gramáticas musicales "intensas" capaces de evocar la dualidad emocional del superhéroe. Allí estuvieron, entre otros, Silverchair y Soul Couhging, Metallica, Korn e Incubus, Mansun, Marilyn Manson y Stabbing Westward y una leyenda del hardcore como Henry Rollins, más colaboradores tecno de la talla de Prodigy, Moby, Goldie y The Crystal Method.

"I need somebody, Help!", modularon Lennon y McCartney hace más de treinta años. El grito fue escuchado por esas criaturas de colores y voces estridentes, de usos y costumbres delirantes, que habitan en la pantalla de la tele. Pequeños seres y grandes músicos que vibran en la misma sintonía que los millones de jóvenes de quienes son embajadores. Y para los cuales, acaso, esta nota sea insuficiente.